La Seguridad Social

Debido a una enfermedad que se le ha descubierto hace pocas semanas a un gran amigo, me he visto en la necesidad de escribir unos breves comentarios acerca de la efectividad profesional de algunos de los que se hacen llamar Médicos de nuestra querida y amada Seguridad Social.

Todos somos conscientes de que en todas las actividades, existen profesionales más o menos competentes, pero si en algo nos jugamos un poco más que algunos euros, es en lo referente a nuestra salud. Aunque sea un poco extenso debo de narrar lo sucedido, para que el lector entienda mejor la situación.

Tras una debilidad en las piernas fuera de lo común y después de ser ingresado en el Hospital Arnau de Vilanova de Valencia, se le trasladó a La Fe urgentemente, ya que el citado hospital dispone de la Unidad de Raquis, especialidad la cual, es la idónea para tratar sus síntomas. Desde un principio se le descartó el problema traumatológico, remitiéndole enseguida a ser examinado por el Neurólogo de dicho hospital. Es aquí cuando comenzó el problema. El “doctorado” siempre puso en duda cualquiera de las dolencias que este le transmitía, insinuando en más de una ocasión la veracidad de las mismas, exibiendo en muchos momentos su falta de don de gentes y un aire de superidad fuera de lo común. Después de muchas pruebas, la mayoría de ellas bastantes desagradables, se le citó para comunicarle el resultado de las mismas. Tras una hora examinando papeles y cada vez que intentába, tanto el como sus acompañantes, preguntar alguna duda referente a las citadas pruebas, el médico les mandaba callar sin miramientos, “ordenando” a su pareja e hija, cada dos por tres a que le fueran a recoger los resultados a administración. Para no mandarle “a la mierda”, algo que le hubiera apetecido sin ninguna duda y sabiendo que tal opción sería perjudicial, “se comió la lengua”, siendo al final su hija la que cansada de tanta incertidumbre  interrumpió al médico…¿Me quiere decir de una vez que es lo que tiene mi padre? – Se que estaba equivocado en un principio y no lo puedo decir seguro, pero lo que tiene su padre apunta a Esclerósis Múltiple. ¡Bueno!. Por fín tenian un nombre. A partir de ese momento se les remitió a la Unidad de Esclerosis de La Fe, para seguir con el tratamiento.

Desde ese momento, todo lo contrario, no solo está siendo tratado por un gran profesional de la medicina, sino además por un gran ser humano que entiende de sobra los sentimientos que hay detrás del paciente. En menos de cinco minutos rectificó el diagnóstico de su compañero y en el plazo de cuatro días confirmó lo que parecía ser una Enfermedad de Devic.

No era su intención exigir como paciente un cien por cien de éxito en el diagnóstico, algo que en medicina nunca se puede garantizar, pero sí un trato digno que no le hiciera sentirse como un trapo sucio en muchas ocasiones.

Para terminar dos comentarios: mis más sinceros deseos para que los médicos como el primero de esta breve historia sean expulsados de su profesión lo antes posible, y sobre todo transmitir mi más sincera gratitud a todos aquellos que como el segundo, te hacen superar, tanto por tratamiento como por comprensión hacia el paciente, cualquier enfermedad.

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